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miércoles, 11 de mayo de 2011

Es todo una cadena

Yo: buenas...
Ella: hola
Yo: qué tal??
Ella: bueno estudiando. Y tú?
Yo: pues descansando de estudiar... He publicado un relato hace poco
Ella: wai, luego entro y lo leo. A ver k tal.
Sobre k es?
Yo: es una historia que mezcla la desconfianza y los celos, todo eso de gente que habla por tuenti, esta bien
Ella: bueno la leo en un momento y te comento
Yo: si vas a dejar de estudiar por eso no lo hagas
Ella: haha. No ya lo he leído
Yo: que te ha parecido??
Ella: está bien, me ha gustado el cacho ese en el que narras que el novio no es capaz de admitir que su novia tenga amigos.
Y también cuando dice al principio que le daba miedo por el hecho de creer que no podía competir con él
Me parece que hay demasiado de eso por el mundo
Yo: ya ves, pero es por falta de confianza en uno mismo más que en la otra persona
Ella: también es verdad, pero también es porque hoy en día no confiamos en casi nadie, casi ni en los amigos
Yo: claro... así nos va...
Ella: la mayoría están tan infelices con sus vidas y les cuesta tanto admitirlo que su manera de liberarse es criticando y haciendo que todo el mundo desconfíe
Yo: y eso se va transmitiendo de unas personas a otras y al final el ambiente es... siempre tenso!
Ella: pues si, bastante la verdad, la gente habla mal de los demás por pura envidia.
Generalmente porque los otros son capaces de hacer cosas con su vida y ellos no
Y parece k están odiosos con todos cuando en realidad se sienten descontentos con ellos mismos
Yo: se esperan a que se vaya alguien, quien sea para criticarle a las espaldas y, aun así, se creen que no lo harán cuando ellos se hayan ido, o realmente no es que se lo crean sino que es lo que se quieren creer
Ella: exactamente, se creen que al hacer eso ellos son mejores que los demás, he intentan ocultar su propia inseguridad a través de mostrar las flaquezas de los demás... pero luego los demás hacen lo mismo con esa persona. Es todo una cadena
Yo: …
Me gusta hablar contigo

martes, 10 de mayo de 2011

Al contrario

Una bonita entrada traida por Adrián desde su blog bluemonkeys427 y titulada "al contrario", espero que os guste:
Demoníaca esperanza que corroe vuestras venas. Vivís, os mantenéis esperando ridículamente a que vuestro tiempo se convierta en algo más que simples minutos. Buscáis, soñáis, intentáis débilmente que vuestra estúpida existencia encuentre algún tipo de libertad, esa libertad que os condena, que os condena a ser libres.

Ponéis en un atípico, pusilánime e ignoto deseo vuestra alma, vuestro soporte, se desvanecen dos decenas de gramos y puede que uno más, y a partir de ahí, comenzáis a vagar sin rumbo ni dirección predeterminada por el sendero que marcan vuestras absurdas ilusiones.

Creáis un sublime, celestial, negligente mundo propio, secante a la realidad. El sistema crea un prototipo civil, y busca formar en su entorno un cementerio. Un cementerio compuesto por tumbas de vivos.

No se os ocurra decir vuestra opinión, podríais tener la mala suerte de llevar la razón.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Errores

Hoy una nueva entrada escrita por Anastasia B., en ella nos habla de los errores que podemos cometer, de los que cometemos y de cómo los arreglamos. Lo que os puedo asegurar que no es un error es leer las líneas que vienen a continuación y reflexionar un poco sobre el tema.

Porque hay diferentes clases de errores, los que son fáciles de olvidar, los que no te perjudican, que son errores leves que se puedan cometer cada día y otros que son los que te marcan, y te marcan profundamente, que no se olvidan con facilidad por mucho tiempo que pase, ese tiempo que lo cura todo, pues por mucho de ese tiempo que pase, en la vida se olvidarán de ese error que cometiste. Siempre se encontrará en su retina reflejado cuando te vean pasar o simplemente al recordarte.
Es de esa clase de errores que te hace aprender a base de golpe tras golpe sin dejarte, ni si quiera, recuperarte del primero ya te manda el segundo, el segundo hachazo, el cual te debilita y no poco, pero... ¿Y cuál es la cuestión?
La cuestión es bastante fácil e incompleja: cometes un error atente a las consecuencias, así de simple así de rotundo.
Lo único que merece la pena recordar es que cometas el error que cometas, siempre, repito, ¡SIEMPRE! habrá personas a tu alrededor que decepciones, mucho o poco, no importa. Ya que algo con cada error se pierde. Y volver a recuperar lo que se perdió es como querer volver al pasado. IMPOSIBLE.
Pero sabes una cosa... dicen que nada es imposible.
Anastasia B.

viernes, 1 de octubre de 2010

fuera de mi linea

Por aquel entonces nos dirigíamos hacia un "idílico paraje de la costa valenciana" o al menos eso decía el panfleto en el que el estereotipo de familia feliz te sonreía con cara de idiota. Pero no iba a ser así, ni mucho menos. Aquel año las tormentas de verano conspiraron para concentrarse en nuestra preciada semana de vacaciones. Frecuentes chaparrones a la par que breves, en poco tiempo las nubes descargaban con fuerza toda el agua que pudieran contener. Lo que aparentaba ser el fin del mundo dejaba tras de sí una bonita calma, se agradecía poder respirar aire fresco en pleno mes de agosto. Así pues todo lo que fueran más de dos repentinas trombas de agua el mismo día terminaba por mosquearnos un poco, y más aun si era de noche, pero nada nos iba a dejar sin ganas de pasarlo bien, al menos a mí.
Había sido un duro verano, tras medio fracasar con mis exámenes pase por una oscura etapa con mis amigos de toda la vida, por eso deseaba migrar al camping de una vez por todas, dejando atrás todos los conflictos que me comían la sesera. El momento cumbre llegaría a mitad de semana, cuando me quedé solo en la habitación de la cabaña, aquel cubículo con las paredes más finas que el papel de liar se convirtió en mi ermita por unos cuantos días en los que, de forma frustrante, me colocaba delante de un folio en blanco intentando plasmar algún tipo de sentimiento o reflexión sobre él, aunque todo intento fue en vano.
Tuve la suerte de conocer a mucha gente, y de lo más variada, eso sí, todos éramos buenas personas. La primera noche reflexionaba borracho sobre la insignificancia del individuo, mientras observaba lo que parecía un satélite artificial que recorría el cielo y al pasar cerca de aquella luna con forma de sonrisa una estrella fugaz cruzó entre estos dos. Más concretamente... reflexionaba sobre mi propia insignificancia.
La noche siguiente tocaron fuegos artificiales, un espectáculo eléctrico iluminaba el cielo de forma intermitente mientras una filarmónica de estruendos martilleaba nuestros oídos, estábamos inmersos en la tormenta y algunos rayos cayeron muy cerca de nosotros. Y entonces, solo entonces, fui consciente de la fugacidad de nuestra vida. Pues damos por supuesto que habrá un mañana sin darnos cuenta de la creciente incertidumbre aferrada al tiempo que nos queda. Y me di cuenta de que no solo yo soy insignificante sino todas y cada una de las personas del planeta sin ningún tipo de excepción. Un atragantamiento, un pinchazo en una rueda, un infarto, la picadura de algún animal venenoso, un chispazo, la caída de un rayo, un resbalón desafortunado... son tantas las posibilidades pues la cruda realidad es que es más fácil morir que llegar a vivir, porque no todos llegamos a vivir, sin embargo, inexorablemente, todos terminamos por morir. El fin es inminente, y por eso me tenéis aquí, para animaros a disfrutar, a vivir al máximo lo que nos queda, ya que nunca lo lograremos cuantificar. Y es por esto que os cuento esta estancia que tuve aquel mes de calor y fuertes chubascos, porque aunque no tuviera grandes fiestas y solo tenga unos cuantos recuerdos agradables volví a recuperar mi inspiración y con estas palabras rellené aquella hoja en blanco, aunque de lo que hable este un poco fuera de mi línea.

Dedicado a la gente del camping kivu que tan buenos recuerdos me han dado.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

Impulsos...


Como te sientes? Miedo a quedarte solo? Acaso crees que vas a poder salir del hoyo? Que vas a vencer a la genética? A tu destino? Acaso crees que algo de lo que vives es verdad? O peor, crees que es importante? Miles y miles de trillones de electrones, neutrones, protones, átomos, moléculas alineados dando como resultado tu fracaso y tu estado de ánimo... qué casualidad, te sentirás desafortunado no? Siempre se termina hiriendo a tus sentimientos, a esos sobreestimados impulsos eléctricos que circulan a través de tus neuronas... sinceramente... cosas más interesantes han pasado por los cables de mis auriculares, no sé si me explico. Pero en el caso de que intentes hacer algo por cambiar las cosas quizás te sirva de consuelo que no vas a cambiar el futuro y que terminarás siendo lo que tu destino tiene planeado, y eso no tiene porque ser bueno... ni malo. Sin duda es algo inevitable a la vez que imprevisible, hagas lo que hagas no cambiarás nada de lo que tenga que pasar. Ayer me preguntaba: como puede haber gente triste? Si todo es tan hermoso... pero me equivocaba, no todo es hermoso, todo es normal, es normal y punto, el resto es filosofía barata.